Una crítica gastronómica de los restaurantes y bares de tapas de la ciudad de Sevilla.
jueves, 21 de julio de 2011
Bar Eslava, un icono en esta ciudad
domingo, 10 de julio de 2011
El Despacho. Una buena fusión de inspiración oriental-peruana.
Sobre la comida pedimos lo siguiente.
Ceviche de pulpo: El un plato peruano considerado patrimonio cultural de este país, es un plato que de forma muy básica consiste en un pescado marinado en limón o en un ácido similar. Y digo básica porque en lo que se añade y en el como, está la clave para hace uno bueno o uno excelente. El que probé aquí, no estaba mal. El pulpo en su punto de cocción (por calor) y el marinado quizás algo subido en notas avinagradas. De resto, bastante correcto en mi opinión.
Sin embargo, me pareció que la presentación en un vaso no es la mejor opción, ya que al colocarlo a capas dificulta el tener en un mismo bocado todos los sabores del ceviche.
Yakisoba de ternera y choco: Un olor increíble, cosa que eché en falta en los fideos. La ternera algo dura, poco tierna. Y los chocos eran difíciles de hallar en plato y en el paladar. La sazón y el sabor de la salsa es increíble. Una cosa que mi ignorancia infinita me hacía confundir, era la sal negra con el katsoubushi, escamas o polvo de bonito ahumado. Y este polvo el que utiliza el chef para decorar y dar una sazón final al plato. Aunque todo lo que consigo habla de escamas o polvo de color marrón, las que usan aquí son negras.
Lo que si tengo claro que dan notas saladas a la plato, a pesar que no es sal. Y lo que me resulta llamativo del plato, es que si tomas de un lado está excelente o bien por el otro está salado. Yo quizás apostaría por suprimir el uso del katsoubushi o bien una porción mas pequeña.
Ebymeshi: Es un plato brillante, arroz jazmín salteado con verdura en su punto de cocción pero algo "subido" de sal como el plato anterior. Creo que la solución puede ser algo similar a lo anterior.
Ramutori de cordero. Pincho de cordero con mojo y tabulé de maíz. Este plato me ha encantado, el cordero es una de mis carnes favorita, y aquí lo hacen con mimo y buen sabor. El tabulé es un complemento ideal para el cordero, de hecho han hecho un buen cordero y han remplazado la quinoa que se impone y poco saben hacer bien. Por desgracia para ustedes, no tuve oportunidad de sacar la foto puesto que lo devoré con los ojos y los dientes antes de darme cuenta. Pero es un buena razón para volver. Disfrutar de nuevo y sacar una buena foto.
Kushiage tsukune: Bolas de ternera y pollo al estilo ingles muy bien hechas. los fideos estaban algo salados. Pero el plato estaba perfecto. Si me queda la duda, incluso se la trasmití al chef, que en cierto punto tenía el plato un sabor a cordero o al menos a mi me lo parecía. Verán que la foto es espantosa, pero cuando estoy disfrutando de la compañía y además la comida es bastante buena, suelo olvidar el para que estoy allí, o al menos para lo que voy.
He disfrutado del sitio y lo recomiendo. Incluso sentarse a disfrutar tranquila y con calma. Es un sitio ideal para olvidar lo informar del tapeo en barra y disfrutar de una buena comida.
3 estrellas y media. El servicio es una asignatura pendiente. Pero del resto impecable.
El Despacho, Felipe II con Calle Progreso
lunes, 30 de mayo de 2011
Bar Antojo, La evolución del bar
Huevos con cascara y seta de temporada. Buen concepto pero la seta cubre el sabor del huevo que estaba un poco soso. El toque de que el huevo al partirlo suelte la yema aún líquida es un buen toque. Hay que ajustar la sal aquí para poder disfrutar el plato a plenitud
Mini perrito antojo: nada para comentar ni para volver a pedir. El pan frío y no me pareció nada extraordinario el perrito. Sin ánimo de repetir lo escrito en el post anterior, si algo lleva el nombre del sitio, debe estar a la altura. Es una seña de identidad.
Canelón de cerdo ibérico, parmentier de patata y salsa de vino tinto. Una mini obra de arte, usan un polvo de almendra y curry que le da un toque sutil pero decidido al plato. Quizás la pasta que recubre al cerdo pierde un poco de protagonismo en el plato. Pero en términos generales el plato esta muy bien pensado y ejecutado.
Dumpling con salsa de Chile dulce. La salsa genial, el dumping algo arenoso en textura y la salsa supera el sabor de relleno, de hecho, me fue complicado discriminar el relleno. Y me aventuro al decir que eran berenjenas, pero no podría asegurarlo. Para mi, el mayor problema fue la textura del dumpling, bien esto pasa cuando se preparan mal o cuando se tarda mucho en servirlo. Y en este caso creo que hubo un poco de ambas, sin embargo no me importaría darle una segunda oportunidad.
Rulo de pringá, muy bueno, la tortilla bien hecha y el sabor a pringa que recuerda a casa. Estas cosas sin difíciles de lograr y muchas veces poco valoradas. Siempre escucho el "sabe como el de mi casa, para esto no vengo", yo creo todo lo contrario, no solo ha clavado tu gusto, sino que ha activado la memoria gustativa que tenemos todos.
Cartuchito de pescado frito. Fritura al punto y un alioli bien balanceado. Incluso se notan sabores ácidos dentro del propio pescado. Un plato simple, directo y bueno.
Como comentarios finales debo decir que la atención es casi a nivel de restaurante, buena decisión al mantener al personal de sala para ambos sitios. La lista de vinos tiene muy buenas y variadas opciones, creo que hay para todos los gustos. Y fundamental, el servirlo por copas, ya lo bueno se está haciendo costumbre. La decoración es radicalmente sencilla y cercana, me ha gustado en particular la lámpara que tienen en la primera entreplanta.
Volver, he ido dos veces para este post. Considero al Bar Antojo un sito que merece una visita. Ir a descubrir las creaciones de estos jóvenes chefs es todo un placer. Creo sin embargo, que tienen un par de problemas de ajuste restaurante-bar, pero no desmerecen el trabajo que hacen.
Su nota, 3 estrellas y media.
lunes, 4 de abril de 2011
Barajas 20, bueno quizás y puede que mejor quizás
A este sitio tenía tiempo queriendo ir. Su fama le precede, y por tanto mis expectativas eran altas.
La verdad, esa noche llegue de casualidad, en buena compañía pero de casualidad. El local se encuentra en una céntrica calle del centro, muy cerca de la Alameda de Hércules. Una zona que para orgullo de los sevillanos se ha convertido en el nuevo Soho del sur (me permito la licencia y la comparación).
El ambiente del local no me cautivó, la ambientación parece más bien un bar de desayunos moderno, que un bar de tapas de nivel. Cierto es que sirven desayunos, pero se pueden llegar a puntos medios con un poco de empeño.
Pasando a la parte buena, la comida, pedimos:

Paté de queso y pan a la naranja. El pan sublime, ese gusto y olor a naranja, que recordaba claramente a un bizcocho. El paté de queso esta bueno, y sin mayores pretensiones sirve de un buen “amuse-bouche”. Punto para el local y otro para el proveedor de pan, que a estas alturas de la temporada ya todos sabemos quién es.

Vieras con ajo blanco. Magnificas!!, un plato perfectamente ejecutado, las vieras en su punto, una textura mordiente ideal, y el color exterior justo. El contraste caliente y frio hace que el plato tomo buenos matices. Y por supuesto un ajo blanco ligero que acompaña y no mata el sabor de la viera.

Atún rojo con caldo de dashi. Debo decir que esperaba mas de este plato. El atún estaba algo seco, bien marcado pero seco. El caldo suave y ligero, armonioso diría yo, pero no ocultaba lo seco del atún.

Arroz meloso con verduras. Veo con placer que cada vez se emplean bien los términos, el meloso se impone al risotto. No es lo mismo aunque puedan ser parientes. Arroz al punto y sabroso, eché en falta más verduras y un sabor más integrado entre el arroz y las verduras. Sin embargo, a mi me pierde el arroz, podría repetir y recomendar siempre y cuando el plato salga con un poco mas de verduras.

Fideos yakisoba. Intenso en sabor, algo bueno, pero algo pasado de sal, o soja, o como lo quieran ver. Bueno pero un poco menos de sal (en cualquiera de sus formas) para la próxima.
Lomo de ciervo. No tengo foto de este plato, pero debo decir que estuvo algo pasado de plancha, la guarnición de verdura y berenjena mejor que la carne. No lo volvería a pedir para mi desgracia, por que la carne de ciervo me encanta. Y volviendo al tema del punto y el sabor, a la gente en general le gusta ligeramente pasada y saladita, pero un poquito menos de los dos es mejor. Pero como dicen, para gustos colores.


Buena selección de vinos aunque algo subidos de precio. Recomiendo el Tabernet ó tirarse directamente a vinos por copas. Les Cousins no gustó mucho en la mesa.
En términos generales el sitio cumplió mis expectativas, pero de una forma muy justa. Cuando tienes una fama que te eleva, no puedes permitirte errores como sobre-cocinar la carne o el pescado. El servicio tuvo sus mas y sus menos. Me hubiese gustado salir con una mejor nota, pero solo puedo darles 2 estrellas y media.
No obstante, tienen buenas e interesantes propuestas. Yo volvería solo por las vieras con ajo blanco, para mi plato estrella de la carta.
jueves, 13 de enero de 2011
Vípero Tapas, hacia Sevilla Este hay que mirar

Vípero Tapas, Vinos por copas, tapas por mérito
Llegando de unas merecidas vacaciones y recién salido del avión, nos hemos ido a Vipero Tapas un sitio en Sevilla Este. El hambre apretaba y no pudimos esperar a pasar más allá del Palacio de Congresos.
Una de las cosas que me agradaron, más allá de las ventajas de entrar en los sitios sin humos, es que brindan muchos y buenos vinos por copas. Idea que desde este blog celebro e insisto en que debe hacerse costumbre en todos los sitios. No hay nada más odiado para mí que limitarse a un rivera y un rioja, y en algunos sitios hasta de los regulares
Las tapas:
Para empezar y de cortesía, unas chips de patata caseras, nada mejor para comenzar la comida que un detalle, y mas si es “gratis”.
Bomba de foie y queso de cabra: Es media bola de una crema de queso de cabra con foie en la parte inferior, ambos sobre un cilindro de pan blanco. Por encima se carameliza con caña de azúcar y lo acompañan con tostas de pan y vinagre balsámico.
Es una tapa que entra por lo que lees, pero luego no fue de mi total gusto. Primero llegó fría, un error común al tener las bolas preparadas con antelación, pero imperdonable. Sin embargo se cambió el plato sin mayores problemas y se disfrutó de la tapa. El sabor del queso de cabra sobrepasa el del foie, por tanto es difícil lograr que la suntuosidad del foie se aprecie. El caramelo no aporta mayor contraste y las tostas de pan sobran, o quizás menos serian suficientes.
Flamenquín de espárrago blanco sobre fondo de piquillo: Es una versión del clásico cordobés que me ha encantado. Muy sencillo y muy bueno. Ojala hubiesemos pedido una bandeja
Crocante de camembert y almendras: Trozo de camembert cubierto por un crocante de almendras. Me gustó, punto. Pero quizás si las almendras estuviesen un molidas un poco más, estaría sublime.
Gratis de lomo de orza: Orza abodada en medio de 2 crepes y una línea de salsa de remolacha por encima. Fue una sorpresa, y lamento decir por lo mal ejecutado del plato. Las crepes estaban duras, es cierto que no eran unas crepes francesas típicas. Eran más bien una tortita (panquecas, en mi idioma), que en ningún caso justifican que estén duras. La mágia de la harian de trigo, el huevo, la leche y la levadura, cuando se combinan, es dar ligereza a esas preparaciones. La salsa de remolacha buena pero escasa.
Pollo relleno:Una pechuga de pollo rellena de calabacín, salsa de queso y unas rodajas de calabacín gratinado. El pollo estaba bien cocinado, jugoso por dentro pero quizas le faltase color en la parte exterior. La salsa sin embargo es un poco fuerte para el plato. Compite con el pollo y sobrepasa al calabacín.
Parmentier: carne de cerdo debajo de un puré de patatas. Comenzaré diciendo que se repitió. Es lo que tienen las cosas cuando están buenas. Que las palabras sobran, salvo “camarero, otra por favor”. Si quiero expresar mi desconcierto ante el nombre del plato. A mi poco entender un Parmentier es una preparación francesa básica del más básico puré de patatas, al cual se le añade mantequilla y se procura que quede más aireado que el “normal”, incluso se puede coloca huevo cocido cortado en brunoise a manera de elevar el plato.
Sin embargo, el camarero de origen francés (aunque la mesa contigua, juraba que era italiano, hacen frontera, pero creo que se habla diferente) me comentó que el parmentier era así, y que ellos lo hacían con carne de res, pero que aquí estábamos mas acostumbrados al cerdo. Para hacernos una idea, me recordó al Shepherd’s pie ingles. Entonces que es realmente un Parmentier, si alguien puede sacarme de esta duda, lo agradecería.
Sinfonía de Setas: Setas perfectamente cocinadas, su toque de ajo exacto, trozos de jamón bueno, pimentón de la Vera y un toque de ñora. De acuerdo a la explicación dada, el toque ácido que notábamos en las setas era por la ñora, perdonen que dude pero entiendo que el pimentón puede dar notas picantes, amargas y dulces, pero ácidas no era algo que desconocía. Si bien, el sabor no era desagradable, por el contrario, armonizaba bastante bien en el plato, menos hubiese sido mejor.
Bacalao dorado: Presentando en timbal, con su justo punto de sal, patatas pajas crocantes. Fue para mí el mejor plato de la carta. Era un sabor que me recordaba los magníficos bacalaos que he comido en Portugal. Aplausos en cocina.
Samoza: triángulos de masa filo rellenos de cebolla caramelizada y salsa de frambuesa. Buenos pero algo dulces, es decir hay que reducir la azúcar añadida.
Postres: Por desgracia los postres caseros no tuvieron nada reseñables. Estaban correctos.
Al final, te ofrecen un licor de hierbas bastante bueno.
Recomiendo este sitio al 100%, comes bien, te atienden bastante bien, y puedes probar varias clases de vinos. Que más de puede pedir, poco la verdad.
Su nota. 3 estrellas.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Barbiana, una cocina acorde para entrar y disfrutar.
Este viernes antes de entrar en un nuevo curso de cocina, e intentando terminar la semana de la mejor manera. Nos hemos ido al Restaurante Barbiana, Manuel Sánchez, en el Barrio de los Bermejales. Sitio que se encuentra alejado de las típicas zonas de restauración y de tapeo, pero que sin embargo aglutina algunos sitios interesantes.
Situado en una esquina de la Avenida de Finlandia, y con una imponente fachada que reluce del resto del edificio, al menos deja su marca en el “no pasa desapercibido”. Prometen buen marisco de San Luca de Barrameda, pero intentaremos volver para probarlo, esta vez nos centramos en la cocina. Bueno lo otro también es cocina, pero en la vida hay que tener un orden.
El sitio de primeras gusta, te atienden bien, es acogedor y la barra tiene buen semblante que invita a quedarse.
Primera prueba superada, que la comida.
Nos pedimos:
Lomo de bonito con confitura de naranja y risotto primavera: Resulta irónico que el curso que iba a dar por la tarde fuese de risotto. La comparación posterior iba a ser innegable. Con esto de me detengo y comento ciertas cosas. Últimamente Sevilla ha entrado en la moda del arroz meloso, cremoso, a la crema, etc. La gran mayoría intentando emular un risotto. Si ponemos risotto es risotto, arroz arborio o carnarolli para empezar. No vale que nos pongan por delante incluso un basmati.
De partida honestidad, la cremosidad que tiene un risotto la aporta el almidón que libera el arroz lentamente durante su cocción sin llegar a partirse, característica que solo tienen ciertos tipos de grano. Por tanto, mejor decir meloso, cremoso, o cualquier adjetivo referido a la suntuosidad del plato.
Volviendo al plato. El risotto no era risotto, era un arroz bomba con un toque de nata, zanahoria y pimiento en brunoise (corte en dados muy pequeños). El lomo de bonito estaba algo seco pero bien. Y la confitura de naranja era en mi opinión de bote, un color tan intenso es complicado darlo sin que acompañe el mismo sabor. Sin embargo, el plato en su conjunto si me gustó. El arroz estaba bien, el bonito no tan seco, y la confitura no estaba mal.
Garbanzos con langostinos: Me encanta los platos de cuchara, mas si fuera hace un frío molesto. Descubro con gusto el uso que de ciertas especies hacen en la cocción de guisos. En este caso un pimentón dulce que daba buen gusto al plato. Pero también un comino iría ideal. Los garbanzos en su punto de cocción, langostinos algo escasos (normal, yo podría comer miles) pero suficientes. Simplemente “pa rebañá”
Cola de toro a lo tradicional: Lo tradicional de la cola de toro es la cocción larga y prolongada, y que sea de vaca mas que de toro. La cocción prolongada permite que el colágeno que tiene la carne se suelte y diluya en el líquido de cocción. Lo que terminar espesando la salsa por mi sola. Particularmente me encanta el plato, no me resulta un plato excesivamente graso, ya que el colágeno no es realmente grasa, sino proteína.
En este caso el plato requería más cocción. El punto es cuando la carne se separa del hueso y del tejido sin mayor esfuerzo. Y tuve problemas en ese aspecto, ya que una trozo estaba bien (bueno mejor) y el otro necesitaba mucha mas cocción. La salsa estaba bien, evidentemente poco ligada, pero bien de sabor. El plato lo terminan con unas patatas chips que rompen directamente el término “tradicional”. Sus buenas patatas asadas y dejemos de historias.
Misterio ó revelación, el plato fue retirado de la carta posterior a yo ordenarla. Espero no tener una cara tan transparente en cuando algo no me termina de convencer.
Chipirones en su tinta: Repetimos el “risotto” como acompañante, de nuevo, bueno pero no era risotto. Pero los chipirones estaban bien preparados, ligeramente salados pero me gustaron.
El sitio es de reciente apertura y en mi opinión tienen buen hacer, falta ajustar algunas cosas en los platos, pero pueden perfectamente hacerse un nombre en esta ciudad. Quede necesitado de marisco de Cádiz, el cual por la carta tienen buenas elecciones y surtido.
2 estrellas y media le coloco. Recomendarlo, claro. Repetir, por que no.
Escribo este post desde un avión dirección a mi tierra, con lo que probablemente no pueda mantener el mismo ritmo. Sin embargo, puedo prometer y prometo (siempre me ha encantado esa frase) que haré un post sobre la cocina de mi tierra, la tradicional y la nueva. Algunos amigos que tengo por allí no me perdonarían que no lo hiciese.
